Cómo conocí el estrés y cómo empecé a salir de ahí

27.01.2021

Hace aproximadamente ochos años conocí el estrés en su forma física y emocional. Me sentía triste, agobiada, pensaba constantemente en que crecer había sido lo peor, porque quería seguir siendo una niña que no tuviera que preocuparse por nada, los niños se supone que solo piensan en jugar, comer, reír, vivir, aprender y dormir (lastimosamente ellos también sufren de estrés, pero eso es tema para otro post). Estaba sumida en esos pensamientos y vivía la vida sin consciencia, realmente hacía lo que tocaba, me quejaba y tenía solo pensamientos duros conmigo y muy negativos. Todo lo que me estaba pasando era justo lo que no quería para mí: tenía una mala relación conmigo, no estaba en conexión con Dios, tenía un mal novio, no tenía trabajo, debía pagar cuentas porque vivía fuera de casa de mis papás (sentía que no debía regresar por puro orgullo), para completar tenía muchísimas deudas.

En realidad, fueron días muy difíciles. Fuera de sentirme emocionalmente inestable, empecé a sufrir de alopecia, una enfermedad capilar que hace perder el cabello por pedazos, tenía varios huecos, ahí no se veía posibilidades de volver a tener a cabello y también experimenté la migraña, una muy jodida que me hacía vomitar y permanecer a oscuras porque no soportaba la luz, lo peor era que por sentirme triste lloraba mucho y eso empeoraba el dolor de cabeza.

¿Cómo salí de ahí? Empecé por entender que era yo sola la que podría ayudarme, porque, aunque otros quisieran, la única persona que podía tomar esa decisión y tomar acción era yo. Sentirme como me sentía solo estaba haciendo cada vez más compleja la situación, así que empecé por aceptar que no era posible vivir así, eso no era lo que yo quería para mí. Tomé decisiones, tomé acción, reconocí mi vulnerabilidad y busqué ayuda, me reencontré con Dios y comencé a vivir de nuevo. Entendí y fui consciente de lo que estaba pensando, sintiendo, viviendo, me perdoné, perdoné mis circunstancias, acepté mi realidad y definitivamente empecé a actuar, dejé de culpar a otros y realmente a trabajar en mí, en mis pensamientos, en mis acciones.

Por toda esta experiencia, decidí aprender sobre gestión del estrés y la relajación. Si me sigues en redes, sabes que menciono frecuentemente que me gusta ayudar a otros, así que quise aprender más para ayudar a todos los que estuvieran experimentando eso y, cuando decidí ser asistente virtual, también sabía que encontrar la ayuda idónea en las tareas de emprendimiento, es una de las formas de combatir el estrés. No estoy segura de qué es lo que estás viviendo, no sé lo que estás pasando, pero sé que se puede continuar...